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viernes, 12 de noviembre de 2010

UNA ENORME MUESTRA DE HUMILDAD

Ayer tuve la dicha de ir a trabajar a San Luis Talpa en el departamento de La Paz acá en El Salvador. Fuimos con mis compañeros a hablar con las personas de las comunidades de La Zunganera, El Pimental y Amatecampo para prepararnos para la temporada de anidación de la tortuga Baule, Baula o Laúd...depende del país en el que viva será el nombre bajo el que se reconoce esta maravillosa gigante de los océanos.

Casa en El Pimental

Pero no es de ella de quien quiero hablar, repartimos un refrigerio después de dar una charla. Pao, mi compañera le ofreció refrigerio a un señor que vende sorbetes de carretón en El Pimental, que es donde nos esncontrabamos. Estabamos sentadas en una banca de la casa comunal cuando vi que el señor de los sorbetes, que es un ancianito que a puras penas camina, venía acercandose lento hacia nosotras, lo venía acompañando un perro (raza salvadoreña) que me imagino será su fiel compañero. Mis compañeras no se habían dado cuenta y yo me tardé un poco en reaccionar ante lo que estaba viendo antes de decirle a mi amiga que se volteara. El señor, venía con una copita de sorbete caminando hacia Paola para regalarsela a manera de agradecimiento por la galleta de avena que mi compañera le dió.

Lo que éste hombre hizo no fue sólo regalar una copita de sorbete, fue regalar probablemente lo que significaba parte de su almuerzo, las tortillas para la cena...o su cena. Estoy hablando de un hombre de 80 años o más que sigue trabjando, que no podía ni caminar bien, que no vive si no que sobrevive, con ropas rotas y botas de hule dañadas y su sombrerito para protejerse del sol que QUEMA en las costas salvadoreñas. Él le estaba dando parte de su sustento a mi compañera a cambio del gesto que ella tuvo, darle una galletita de avena.

Esto fue una muestra de grandeza espiritual, de humildad, de real agradecimiento.

Yo pienso a veces como me cuesta dar o desprenderme de algo, yo que he nacido en un sitio privilegiado (no el sitio literalmente), tengo una familia que me ama y me apoya, amigos que son para siempre, salud, y la oportunidad de vivir un sin fin de cosas que me hacen infinitamente feliz. Teniendo todo eso, hay días en los que el egoísmo me come y me ciega, me quejo y protesto por lo que no tengo...en lugar de darme cuenta que tengo más razones por las cuales sonreír sin parar por el resto de mi vida. Con mi trabajo y mi carrera he tenido la dicha de presenciar cosas increíbles, admirar el nacimiento de animales, ver mariposas de hermosos colores, cantos de aves que te alegran el alma, encuentros con animales que te dejan con la boca abierta, paisajes y sitios INCREÍBLES!!!! me he muerto del frío en cerros y me he ahogado del calor en playas, he estado llena de lodo hasta la cabeza y he pasado horas en el mar o en ríos...y como estas miles de cosas más. Realmente soy una persona dichosa y tengo que agradecerle a la vida y sonreir todos los días por esto, es lo menos que puedo hacer.

Así como yo, estoy segura que todos los que leen este blog, les sobran motivos para ser felices. Los invito a que intentemos mirar siempre el vaso medio lleno y no medio vacío, sé que de lo dicho al hecho hay un gran trecho, pero nada se pierde con intentar.

Vivimos en tiempos en los que uno vale por lo que tiene y no por lo que es. Muchos hemos perdido "la escencia" tal como predijo Antoine de Saint Exupéry.

Que pudieramos presenciar esa muestra de humildad no fue casualidad, no creo en ella, lo que vivimos fue una enorme lección de vida.

Quería compartirla.

2 comentarios:

Luis Bonilla Ortiz-Arrieta dijo...

Enorme lección de riqueza que nos dan las personas económicamente más pobres de nuestro país; no solo para aprender a ser más humildes, sino también para trabajar porque esa riqueza humana sea la esencia de un país más digno para todos.

Unknown dijo...

Gracias por esa anécdota Andrea, es una excelente virtud que hay que reinvidicar en estos tiempos: dar y ser agredecidos con lo que se tiene.

Alguien dijo una vez: "cuando doy, me doy yo mismo",
Concidero que no hay que tener para dar sino solo recordar que todo lo que tenemos y somos lo hemos recibido de la mano de Dios y no nos pertenece ni la vida, entonces porque no darnos.

Si me permitis compartirles una canción que fue escrita en protesta por la despenalización del aborto en españa pero la idea creo que aplica para esto al apreciar quien somos y lo que tenemos ya que Dios nos ha dado todo, no porque lo merezcamos sino simplemente porque le place. Es mas fácil se agradecido y dar cuando caemos en la cuenta de esto:

http://www.youtube.com/watch?v=Vqr6pfBzYxE

Saludos